La quimera y el niño invisibles:
Erase una vez en un lugar ilusorio, una criatura quimérica que nadie podía ver, salvo un niño, cuyo nombre me es desconocido. Un día que no recuerdo el niño paseaba por un lugar sin nombre, donde los cipreses se alzaban majestuosos y escuchó el susurro mudo de algo indescriptible.
Acercándose temeroso, vio algo invisible que le acechaba, y que susto se llevó al descubrir que el ser imaginario hablaba, aunque él no lo podía oír, es así como el niño sin nombre y el ser sin rostro se hicieron amigos y se dice desde entonces que aquel que con una quimera juega olvida todo lo sucedido al despertar del sueño.
Bellhara